¿Qué es la disfunción eréctil y cómo se trata?

Es la dificultad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente para una relación sexual, y casi siempre tiene tratamiento. La disfunción eréctil (DE), también llamada impotencia, afecta en España a cerca de uno de cada cinco hombres de entre 25 y 70 años, según el estudio EDEM, y se vuelve más frecuente con la edad. Sus causas suelen ser físicas —sobre todo vasculares— o psicológicas, y a menudo ambas a la vez. Un fallo aislado es normal; si el problema se repite durante semanas, conviene consultar.

¿Cuáles son los síntomas?

Algunos hombres no consiguen la erección, otros la pierden antes de terminar y otros la tienen de forma irregular: bien en unas ocasiones y mal en otras. Las erecciones matutinas o durante la masturbación dan una pista: si se conservan, pesa más el componente psicológico; si también faltan, es más probable una causa física.

¿Qué causas físicas hay?

La erección depende de que llegue suficiente sangre al pene, así que todo lo que daña los vasos la dificulta: hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaco y obesidad. También influyen las lesiones de los nervios (por ejemplo, tras una cirugía de próstata), los desequilibrios hormonales como la testosterona baja y algunos medicamentos para la tensión, la depresión o la próstata. La DE puede ser el primer aviso de una enfermedad cardiovascular, a veces años antes de un infarto.

¿Y las psicológicas?

El estrés, la ansiedad por el rendimiento, la depresión y los conflictos de pareja pueden bloquear la erección aunque el cuerpo funcione bien. A menudo se forma un círculo: un fallo genera miedo a fallar de nuevo, y ese miedo provoca el siguiente. La comunicación abierta con la pareja y, si hace falta, la terapia sexual ayudan a romperlo.

¿Cómo se diagnostica?

El médico de familia o el urólogo pregunta por la historia sexual, las enfermedades y los medicamentos, toma la tensión y suele pedir un análisis de glucosa, lípidos y, según el caso, testosterona. En la mayoría de los hombres no hacen falta pruebas más complejas.

¿Qué tratamientos existen?

  • Cambios de estilo de vida: dejar de fumar, hacer ejercicio, perder peso y moderar el alcohol mejoran la erección y la salud del corazón.
  • Medicamentos orales (sildenafilo, tadalafilo, vardenafilo, avanafilo): son el tratamiento de primera línea y en España necesitan receta médica.
  • Psicoterapia o terapia sexual cuando pesa el componente emocional, sola o junto a la medicación.
  • Si las pastillas no funcionan: bomba de vacío, inyecciones de alprostadilo en el pene y, como última opción, prótesis de pene.

¿Se puede prevenir?

En gran parte, sí: lo que protege el corazón protege la erección. Controlar la tensión, el azúcar y el colesterol, no fumar y mantenerse activo reduce el riesgo, también en hombres mayores, en los que el tratamiento funciona igual de bien si se ajusta a sus otros medicamentos.

Más preguntas sobre qué es la disfunción eréctil y cómo reconocerla en ¿Qué es la disfunción eréctil?

Fuentes

  • Martín-Morales A et al. – Prevalence and independent risk factors for erectile dysfunction in Spain: results of the Epidemiología de la Disfunción Eréctil Masculina (EDEM) study. Journal of Urology, 2001.
  • European Association of Urology (EAU) – Guidelines on Sexual and Reproductive Health.