La estadística tranquiliza: la mayoría no nota nada, una minoría nota molestias pasajeras, y lo grave es rarísimo — pero existe y hay que saber reconocerlo. Aquí está la lista entera, ordenada por lo que de verdad importa.
Los frecuentes: molestos e inofensivos
Dolor de cabeza, rubor, congestión nasal, algo de acidez — las cuatro caras de la misma vasodilatación que produce el efecto. Aparecen en la primera hora, se van solos y suelen suavizarse con las tomas siguientes; beber agua y evitar el alcohol los reduce. Un matiz útil: con 25 o 50 mg son claramente menos probables que con 100 — la dosis mínima eficaz es también la más cómoda.
Los dos que son urgencia
El priapismo — una erección que pasa de las 4 horas, dolorosa, que daña el tejido si no se trata — y la pérdida súbita de visión o audición. Ambos rarísimos, ambos de acudir a urgencias de inmediato diciendo qué se tomó y cuánto. Todo lo demás — mareo leve, visión azulada pasajera — asusta más de lo que daña.
Quién no debe tomarlo
El veto claro alcanza a tres grupos: quien toma nitratos en cualquier forma (la única combinación potencialmente letal — la lista completa de medicamentos incompatibles está en la guía de interacciones), quien tuvo un infarto o ictus reciente y aún no tiene alta cardiológica, y quien padece retinosis pigmentaria u otra patología ocular avanzada. Con hipotensión marcada, hepatopatía grave o combinaciones con alfabloqueantes, la palabra la tiene el médico — el recorrido por condiciones concretas está en la erección con otras enfermedades.



