La respuesta corta: sí, y suele ser buena idea

El comprimido de 100 mg lleva el sildenafilo repartido de forma uniforme, así que cada mitad contiene 50 mg reales — la dosis estándar de inicio. Partirla es seguro, no estropea la absorción y, como el de 100 mg cuesta casi lo mismo que el de 50, duplica las dosis por el mismo dinero. Las dos condiciones: que su pauta sea de 50 mg (la decide el médico, no el ahorro) y que se parta bien.

¿La mitad hace efecto?

Sí — media pastilla de 100 mg es una dosis completa de 50 mg, la misma con la que empieza la mayoría. Tarda lo mismo (30–60 minutos) y dura lo mismo; lo único que cambia es el número de la caja. Quien nota poco efecto con la mitad no tiene un problema de partido sino de dosis — y esa conversación, con su médico y con la guía de dosificación delante.

Cómo partirla bien

Con cortapíldoras — dos euros en cualquier farmacia — y no con cuchillo ni tijeras: el comprimido de Viagra no trae ranura, y a mano libre salen mitades desiguales que convierten la dosis en lotería. La mitad sobrante se guarda en un recipiente cerrado, lejos de luz y humedad, y se usa pronto: partida pierde la película protectora y no está pensada para esperar meses.

El ahorro, con números en vivo

La aritmética favorece al 100 mg partido casi siempre, pero no se fíe de la fama: compare el precio por comprimido de cada dosis en la tabla del sildenafilo genérico — está en vivo, y el cálculo de «dos por uno» se hace solo.